Van volviendo las andanzas del sabor del pensamiento
que escupidos en la nada no se hacen ni se borran.
En la flor de las entrañas no se guardan ni el dolor ni el gozo,
los encuentros perdidos no se extrañan ni se olvidan.
En los sigilos de los campos que anidan sin sabor,
solo el hueco de recuerdos escondidos aun se ven a lo lejos.
Reo el suspiro que no sale por carencia,
mas se eriza el alma cuando escucha al ruiseñor.
En la jungla de verdades mentirosas sin dueño la anarquía
de respuestas vanas confundidas pero hermosas dan forma
a la nada rompiendo el corazón.

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