lunes, 30 de abril de 2012

Maldita realidad


Acabo de comprender lo que debí aprender hace tiempo, aquí, ahora bajo este farol de hierro que alumbra tenuemente dejando ver mi sombra en la noche fría.

Entre tanto las plantas marchitas por el invierno reciben cenizas de un cigarrillo que da libertad en su humo a mi imaginación.

Ésta va volando recordando un atardecer donde creyó sentir ángeles escondidos entre nubes protegiendo mi camino y descargando un haz de luz me guiaron ante una puerta.

Al pasar del otro lado sentí alivio, como si desconociera todo dolor, hambre o cansancio.
Mientras me preparaba para salir a explorar un poco más sentí una gota de lluvia que corrió por mi rostro arrancándome en un suspiro ese paraíso al que me aferré con uñas y dientes para así  dejar bien en claro que sólo era un sueño.

Fue ese el instante que marco como negligente y salvaje a la realidad al arrasar con su naturaleza sin piedad mi visión de una vida mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario