En lo mas recóndito del alma habita un secreo de estirpe tirana
mas con notas de recuerdos y deseos fluyendo de vez en cuando.
Entre el ojal de lo ulterior observase el presagio del olvido,
mas que olvido son recuerdos enfardados como droga.
Por fuera de la rambla todo existe,
mas la fuerza del tirano los divide entre el fuego del amor y
las lagrimas de suelas gastadas de mucho caminar.
A rajatabla se cumplen los deseos de los otros,
mientras en la oscura noche de las entrañas
apagadas por temor a su censura se esconden
el afán de la concupiscencia inocente
resguardada por la pasión.

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